> Prólogo
Pasa cada cierto tiempo en que se dan las condiciones propicias para que algo suceda.
Como en el agua, un conjunto de pequeñas olas confluye hacia un mismo punto y da como resultado una cresta. Si de nuevo de dan los factores adecuados, la cresta puede converger con otras y formar una mucho mayor.
Luego, tras esta suerte de resonancia, la convergencia se relaja, la cresta desciende y se atomiza en pequeñas olas que toman nuevos cursos, modificadas, hasta que se da otra coyuntura, y así una y otra vez...
No importa cuán altas sean o hayan sido las crestas, ni lo profundos que sean los valles, pues éstos pueden ser el preludio a otra cresta: importa que las olas, las personas, la música, los lugares, son un continuo de parte activa y legado; y no importa el rumbo, pues siempre, tarde o temprano, más alto o más bajo, todo converge en algún momento.